Hace unos meses, el Preclaro Líder se trajo a España a Paul Krugman, premio Nobel de Economía, miembro del "comité de sabios” electoral de Psoe en las últimas elecciones (que no hicieron nada en tal comité, porque el mensaje era “no hay crisis” y con ese mensaje los supuestos sabios no tragaban, aunque cobrasen), y referente del Beato Obama y de todos quienes en el mundo mundial se califican como socialistas, solidarios, progresistas, o miembro de cualquier otro colectivo de bienintencionados sinsorgos. Se le pagaron cien mil lereles de nada por venir a apoyar al Indocumentado Circunflejo y alabarle las más que demagógicas e inútiles medidas de protección a los desempleados y de lanzamiento económico con carísimas obritas municipales que se estaban tomando. Pero salió rana.Krugman vino a decir que si hacíamos las cosas bien, para salir de la crisis lo íbamos a pasar fatal, pero que si las hacíamos mal, lo íbamos a pasar peor aún. Lejos de tomarse en serio las admoniciones del muy progre Nobel, la Alegre Pandilla que lleva las riendas del país escondió las declaraciones, tapó las enseñanzas, y siguió con sus ocurrencias haciendo las cosas igual de mal, así que vino una agencia de rating y bajó la calificación de la deuda española.
Y es que la situación económica de Estepaís tiene demudada la color. Es tan mala, que los economistas que la estudian no pueden callárselo y lo dicen a quien esté interesado: espabilemos o no, vamos de cabeza a una recesión de caballo, a una recesión que nos enviará no ya al grupo de paises en desarrollo, sino al de países intervenidos por la incapacidad de administrarse y pagar sus deudas en cuanto que no tomemos las medidas adecuadas. George A. Akerlof, Nobel de Economía en 2001, mantiene que la actual crisis económica va a ser "muy dura", especialmente en España, y probablemente larga, así que apuesta por que la UE intervenga la economía española después de evitar la quiebra. Edward Prescott, Nobel de Economía de 2004, en una entrevista en Expansión habla claro: "España no está en recesión, sino deprimida”, afirma que es imprescindible "la flexibilización del mercado laboral", "el fomento de la actividad emprendedora" y "bajar los impuestos", pero lo mas esclarecedor es su afirmación de que lo que este gobierno de indocumentados califica como “estímulos” son en realidad “políticas depresivas”. Casi sólo queda añadir la receta de Paul Krugman para eludir la más larga crisis de nuestra historia en aplicar una dura "devaluación interna" con ajustes de salarios y precios al menos del veinte por ciento, regresando a los niveles del dos mil.
Para redondear finalmente el diagnóstico, aparece Standard & Poor’s y amenaza con volver a bajar el rating, salvo que se tomen medidas drásticas, y las cuenta: “Si el Gobierno anuncia medidas fiscales concretas que nosotros consideremos que contribuirán a conseguir un superávit del 2% o superior para finales del periodo que concluye en 2012 -la cifra necesaria para estabilizar la deuda-, la presión a la baja en la calificación podría desaparecer". Imposible. Nos bajarán la calificación y tendremos que pagar muchísimo más por los intereses de la deuda. Y es que somos “el enfermo de Europa” según Wall Street Journal. Si le añadimos que empieza a haber preocupación por la seguridad jurídica (¿se van a subir los impuestos a las finanzas? ¿a las familias? ¿a las sociedades? ¿a los vehículos de inversión?) es que vamos apañados.
Porque, a ver, las recetas que proponen los sabios son de apretarse el cinturón. Pero apretárselo en serio. ¿Alguien imagina a este Gobierno reduciendo los gastos para pasar del diez por ciento de déficit al dos por ciento de superávit?. ¿Alquien se imagina a este Gobierno de progres de barra de bar, con los sindicatos que tenemos encabezados por ese vicepresidente cuarto y preboste paniaguado de UGT, insensato hasta la médula, que tan amiguito es del Circunflejo, acordando una reducción de salarios del veinte por ciento? ¿flexibilizando el mercado laboral? ¿fomentando la actividad emprendedora de los malvados empresarios?. ¿Alguien imagina a un hipotecado pagando la hipoteca del dos mil cinco, o del dos mil ocho, con el salario del dos mil?.Y para acabar de agravar el panorama, Francia, Alemania, Holanda, saliendo de la crisis y forzando al Banco Central Europea a subir unos tipos de interés bajos a la japonesa para frenar la inflación (porque la única misión del BCE es controlar la inflación, mientras que la de la FED americana es promover el crecimiento ¿a que no lo sabías?). Si alguna vez algún país ha tenido un futuro de color hormiga en tiempos de paz como este desgraciado país, a mi sólo se me ocurre la Argentina del segundo Peronismo, la Venezuela de Chávez la Alemania de Weimar y el Zimbawe de Mugabe.
Con un paro desbocado y cáritas que ya no da abasto, con la deuda aumentando en coste y en volumen de forma brutal, con los gastos de un estado de las autonomías absolutamente inabordables (ayer se cedieron los trenes de cercanías a la Generalitat de Catalunya, con el añadido, que todos callan, de que el déficit de explotación, de unos cien millones de euros el primer año, serán asumidos por el resto de España. Pincho de tortilla y caña a que Cataluña tendrá los mejores trenes de cercanías del mundo, que el déficit de explotación pasará a los quinientos millones como poco y que aquí nadie dirá nada sobre que es una vergüenza que eso lo paguemos los demás), con los tipos de interés creciendo y provocando los desahucios de cada vez más familias, con la banca teniendo que depreciar, por fin, sus activos inmobiliarios por imposición del BCE y quebrando masivamente, sin poder aplicar la medicina que nos aplicaron Carlos Solchaga y Felipe González en los años noventa (tres devaluaciones seguidas que nos volatilizaron el sesenta por ciento de nuestra riqueza), a pesar de que ya en agosto de dos mil ocho había expertos que mantenían que necesitaríamos una devaluación del treinta por ciento, sólo para compensar el déficit exterior (ahora, ¿de cuánto?), y sin permitir que nos apliquen una nueva (que la UE intervenga la economía española, diga lo que hay que hacer para enderezarnos dictando desde allí las leyes necesarias) porque eso sería como hacernos otra vez una semicolonia de Francia y Alemania, la cosa parece cruda.
Hay mucha gente que desde el pasado verano defiende, desde luego no si razón, que es del todo imprescindible salir del Euro, y que si no salimos por nuestra propia voluntad, nos echarán. No servimos para jugar en esa liga, estamos retrasando a los demás, les estamos haciendo daño. Y nosotros no somos Alemania, que consiguió que entre todos pagáramos la absorción de la Alemania Oriental con un cambio brutal de un marco occidental equivalente a un marco oriental. Nos echarán. No es que no estemos en la ChampionsLíg que decía el indocumentado ese, es que ni en la Segunda B aguantamos, nos mandan a Regional.
Pero con nosotros tendrían que enviar a más países: Grecia está al borde de la suspensión de Pagos, Portugal, tres cuartos de los mismo, Irlanda, con un desplome de su economía espectacular, también, Italia... Media Europa está en trance de ser expulsada del Euro según los más reputados expertos.
Pues yo, que soy más chulo que nadie, abogo por otra solución a la que llevo bastante tiempo dándole vueltas. Una solución para que los lectores del blog lo abandonen definitivamente dando por perdida mi estabilidad mental. Probablemente lo que digo sólo puedo decirlo yo porque no tengo ni idea de economía, porque desconozco los mecanismos políticos en profundidad y porque tengo la puñetera manía de intentar mirarlo todo siempre desde otros puntos de vista, por lo que sea, mi apuesta y mi convencimiento de que se trata de la mejor solución es que nosotros (con el resto de los PIIGS) nos quedemos en el Euro, pero Francia, Alemania, el Benelux, los nórdicos y el Reino Unido (ahora si), abandonen esta moneda maldita, demasiado grande para soportar gobernantes demagogos o socialistas incompetentes sin poder generar una política económica no ya común, sino al menos una política económica seria, para unirse en otra nueva.
Mañana sigo.

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