lunes, 14 de diciembre de 2009

Totalitarios

Se decía que cuando te pillaban en algo de forma flagrante, descarada, incontestable, lo más útil era negarlo. Negarlo del todo, sin dar opción a las medias tintas. Si tu marido te sorprendía encamada con un profesor de tenis había que negar la cualidad de señor, de profesor de tenis e incluso la mera existencia de un tálamo. Y eso es lo que se ha encontrado en un debate en Punto Radio ese magnífico abogado que es David Bravo, brillantísimo defensor de la libertad en internet, con un representante de una llamada “Coalición de Creadores”, o sea uno de los brazos de la muy progresista SGAE, el Sindicato de la Zeja. Vaya, que directamente le han negado que hubiera sentencias en contra de sus pretensiones liberticidas, que los jueces estuvieran dictando sentencias contrarias a los cierres de webs. Una mentira tan cruda ha obligado al abogado a colgar de su blog varios enlaces a algunas de esas resoluciones. Porque, a pesar de la negativa, esas resoluciones existen, que la Ley es lo que tiene: los jueces tienden a aplicarla.

Pero la sordidez de la negación de la existencia de resoluciones contrarias a sus intereses no es sino uno de los múltiples golpes que nos vienen dando los miles de brazos totalitarios que nos llevarán primero al grupo de paises en desarrollo gracias al nítido proceso de argentinización que seguimos y a la exaltación de los derechos de los colectivos que nos lleva a sufrir una dependencia de las subvenciones cada vez mayor, y después, cuando ya no haya nadie a quien exprimir para conseguir recursos para las subvenciones, al socialismo del Siglo XXI, como lo llama Chávez y que no es otra cosa que la vuelta a la economía de cartilla de racionamiento, de mercado negro, de estraperlo, de desabastecimiento de productos esenciales, de vuelta a las remesas de la emigración como fuente de ingresos.

Y es que se ha sabido, lo cuenta tambien David Bravo en su Blog, que la razón profunda, reconocida por alguno de sus responsables, de que la ley de Economía Soastenible incluyera la previsión de que el Ministerio de Cultura podría cerrar las páginas web que tuviera a bien, era precisamente esa, que con los jueces no se puede contar para una cosa tan seria como es la de la definición práctica del estado de derecho y de su régimen de libertades, de manera que si es una comisión ministerial la encargada de determinar que es lo que podemos y qué es lo que no podemos ver, leer, descargar, siempre podrá ser más fácil para los poderosos eliminar todo atisbo de crítica o de rebelión. Como decía el otro día ese paladín de las libertados que es el Gorila Chávez: -Hay que tener cuidado, porque los enemigos quieren dar un Golpe de Estado- dijo, -Primero pretenden ser mayoría en el Congreso ganando las elecciones para después echarme de la presidencia- Con dos cojones lo denunciaba, supongo que ahora intentará encarcelar al promotor de esa idea descabellada.

Cuanto más progres, más veces usan la palabra Libertad y más veces pisotean el concepto. Porque lo que les gusta es prohibir. Si alguien es vegetariano, no come carne, pero si es progre exige que se prohiban todos los productos cárnicos. Si alguien detecta una amenaza contra su país, piensa en cómo disuadir al enemigo, salvo si es progre, que se pregunta cómo podría rendirse con elegancia para que parezca que tiene motivos altruístas. Cualquiera puede verse arruinado y sin trabajo, y se pondrá de inmediato a pensar en cómo mejorar su situación, salvo que sea progre, en cuyo caso exigirá que el estado se haga cargo de él. Cuando a alguien no le gusta lo que se dice en un programa de TV, cambia de canal, pero si es progre exigirá que se prohiban los programas que no le gustan. Si alguien no es creyente, no asiste a la iglesia, pero si además es progre, exige que se prohíban los actos y símbolos religiosos que no sean musulmanes. Si una persona normal se cae, se levanta y continúa andando mas o menos dolorido, si quien se resbala y cae es un progre, se lleva las manos al cuello, comienza a lamentarse y presenta una demanda judicial reclamando “justicia” que como los progres llaman a llevarse un pasta.

Cada vez tengo mas claro que ese individuo que está permanentemente exigiendo protección o prohibiciones no pasa de ser un memo peligroso, alguien que no sabe darse cuenta de que la limitación de la libertad de los que no piensan como él es la desaparición, antes o después, de su propia libertad, alguien que no sabe que la entrada de los poderes públicos en la vida privada de los individuos es un camino sin vuelta atrás, es irreversible, y que, si no nos decidimos todos a parar esa deriva, eso le sucederá tanto a los que él considera malos como a los que como él, son buenos. Y mientras exige prohibiciones habla de libertad y solidaridad. El grupo en Facebook del animal que le ha partido la cara a Berlusconi ha reunido en menos de veinticuatro horas a más de setenta mil personas. Son los progres solidarios.

Rula por ahí un proyecto de Ley de Seguridad Alimentaria que, casi casi, prohibe estar gordo. Aún no, pero lo hará. Por lo pronto ha prohibido los regalos con la comida, eso del Happy Meal de McDonalds, un regalito a los niños acompañando la hamburguesa o el Huevo Kinder, el juguetito que aparece dentro de un huevo de chocolate quedan prohibido. Por la salud de los niños, para evitar la obesidad. Para evitar que haya niños obesos, agarrándose de que muchos niños son gorditos y prescindiendo que todos ellos serán jóvenes apolíneos, les van a privar del placer de una hamburguesa con juguete...

Y definitivamente van a prohibir fumar en todos los locales de ocio. Y los no fumadores, encantados. En vez de exigir que no se fume en los locales que frecuentan por el sanísimo método de elegir aquellos en los que libremente se ha limitado el tabaco (acción no violenta de una sociedad madura), prefieren que el poder viscoso y repugnante del estado se meta en su vida personal e impida que cada uno que haga lo que mejor le parezca. Habrá muchos que tampoco protesten cuando prohiban el alcohol (ya han prohibido la Happy Hour, y nadie ha dicho ni mu), ni cuando declaren peligrosos procritos a los callos con garbanzos. Cuando hasta gente aparentemente sensata se siente feliz y realizada porque no se va a poder fumar en el bar de la esquina, es que ya no hay remedio. Quienes defendemos la libertad del individuo hemos perdido.

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