martes, 14 de abril de 2009

Los modos ocultos

En este pais de solidarios, una de las cosas que más deben destacarse (y de las que más alardean los que más solidarios son) es el respeto a las formas y al estado de derecho. Eso incluye las consabidas y solemnes cantinelas: "Es una opinión y debes respetarla" cuando acaba de ser sorprendido en mentira sobre hechos, o "acatamos la sentencia" como si en el estado de derecho fuera posible no hacerlo.

Pero el hecho es que hay quien tiene patente de de corso para saltarse las formas. Cuando hubo calado la milonga esa a la que otro dia me referiré con más detalle, de la "guerra ilegal, inmoral e injusta", y la concomitante de que España había entrado en ella, lo que era patentemente falso, se instó a los enfervorecidos pacifistas a la acción.

La acción no se limitó a discursos, cánticos, sentadas o reparto de flores entre desprevenidos viandantes, sino que se incidió en métodos mucho más contundentes y efectivos para la causa pacifista como pudieron ser el apedreamiento de sedes de partidos políticos rivales o incluso el maltrato físico a sus representantes.

Sin embargo, los solidarios exigen que el respeto a las formas sea absolutamente escrupuloso, de manera que cualquier exabrupto (verbal, por supuesto, faltaría más), aunque medie/n clara/s y hastiante/s provocación/es, pueda ser repudiado vivamente, con razón, generalizado como denominador común del partido actualmente en la oposición, sin razón, y asociado a una forma de hacer política que esos solidarios pensaron que había acabado con la muerte del dictador (lo que, por otra parte denota un profundo desconocimiento de aquella época, en las que las formas extrínsecas tendían a ser extremadamente corteses).

Pues en esos respetos a las formas estamos cuando surge el gratuito y extemporáneo debate de la promulgación de una nueva Ley de despenalización del aborto, o como dicen nuestros amigos solidarios, de interrupción voluntaria del embarazo (podían haber dicho "interrupción definitiva", que no parece que la simple interrupción entendida como parada transitoria defina demasiado bien lo que, en definitiva, sucede con el embarazo en curso).


Bien. Hablemos del aborto y no de la crisis, depresión, recesión, desaceleración acelerada, tiempo de crecimiento negativo o como se quiera llamar desde un punto de vista solidario con los desfavorecidos.Era de esperar la reacción contraria de la Iglesia Católica, y resultó moderada y hábil, y la también contraria de la derecha social más conservadora, también muy moderada, con una simple manifestación muy liviana de contenido. Lo que ningún progresista se esperaba fué la prácticamente inexistente respuesta del centro derecha político y el manifiesto de cientos de científicos en defensa de la tesis de que existe vida humana desde la concepción.

Y no les gustó. De verdad que lo que más me ha llamado la atención de toda esta historia es el disgusto solidario que están teniendo por las suaves formas de la derecha en sus críticas al proyecto despenalizador. Lo único que han podido hacer ha sido criticar el anuncio diciendo sandeces del calibre de que los obispos quieren acabar con los linces, o que el lince de la foto no es un lince ibérico, sino euroasiático (no quiero ni mencionar, por estulta, la afirmación de que la ley pretende que ninguna mujer vaya a prisión por ejercer un derecho, como si fuera un derecho o como si hubiera alguna mujer en la carcel por ello).

La sosegada respuesta de los defensores de la permanencia se resume esencialmente en las palabras del catedrático de Microbiología de la Universidad Complutense, César Nombela:
Nos ha impactado mucho que determinadas normas, como la que se tratan de aprobar sobre el aborto, desconozcan lo que la realidad científica expresa, que es que desde la fecundación comienza la vida de un nuevo individuo de la especie humana".
El caso es que, en estas, ha aparecido la verdadera cara del respeto a las formas que tienen nuestros solidarios y pacifistas patrios. En un programa de radio, uno de ellos, gallego, catedrático creo que de filosofía, llevó su crítica a científicos y creyentes a un punto que hizo que se descubriera que tras las democráticas y pacíficas formas de que permanentemente hace gala y exige a los demás, se esconde el verdadero rostro de la barbarie. Este prócer dijo:
... y además es que son unos hipócritas que ni se creen lo que dicen: si yo pensara que existe vida humana desde la concepción y se aprobara una ley de despenalización de aborto, saldría a la calle a quemar ayuntamientos...
Atroz. Pero estos son los solidarios que tenemos. En fin ...

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