martes, 14 de abril de 2009

Sobre la violencia de género

He asistido (como todos) estupefacto (como algunos) al triste debate sobre la forma de combatir la violencia machista. Digo triste porque haya existido debate sobre un tema que debería estar claro, porque se ha utilizado para proclamar que unos quieren combatir esa violencia y otros no, porque para poner de manifiesto actitudes presuntamente poco decididas (por la vía de denunciar como machistas las críticas a la medida), se han articulado soluciones que quedan fuera del sentido común, no ya de los límites constitucionales.

Me refiero por ahora, que en este tema hay otros puntos criticables, al hecho de que, si una pareja se agrede mutuamente y se causa similares lesiones, la condena para el varón puede doblar a la que se imponga a la hembra, porque las penas son superiores si el agresor es hombre.

El argumento fuerza que se utilizó para imponer semejante aberración fué "no es justo que un delito que en el noventa por ciento de los casos es cometido por hombres*, las condenas sean iguales para hombres y mujeres". Lo sorprendente de este falaz argumento es que se le haya colado a los bienintencionados.

Vamos a ver. Si un delito es cometido en el noventa por ciento de las ocasiones por hombres, las condenas recaerán, en el noventa por ciento de los casos, sobre hombres. Si lo que se trata de decir es que los hombre se prevalen de su superioridad física, aplíquese un agravante específico, no vaya usted a la barbaridad de subjetivar el delito, si de lo que se trata es de disuadir, agrave la pena para todos ¿o es que es menos criticable la mujer que apuñala a su marido?. Si el noventa y nueve por ciento de los delitos basados en causas racistas son cometidos por caucásicos, ¿tendría sentido imponer una mayor pena si el agresor es blanco que si es de color aunque la causa sea igualmente racista?. A ver si lo que pasa es que pensamos que sólo los hombres agreden sin otro motivo que el desprecio a la mujer, mientras que las mujeres siempre tienen una causa justa (que los hombres realmente son despreciables), o que los hombres aguantan mejor el dolor que las mujeres y por eso merece mayor reproche dañar a las unas que a los otros.

* (Nota) Según el Informe de víctimas mortales por violencia de género y violencia doméstica en el año 2008, publicado por el Consejo General del Poder Judicial, las víctimas mortales varones supusieron el 25,6% del total. Otro dato curioso es que mientras la población extranjera es el 11,4% del total, protagonizaron, como agresores, el 36,8% de esos crímenes.

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