lunes, 27 de abril de 2009

Se le ha calentado la boca

Este fin de semana he encontrado dos cosas que me han llenado de indignación por lo que representan. Mañana hablaré de la segunda, pero hoy quiero referirme a una declaración que he oido en un mitin del Presidente del Gobierno.

Se supone que lo que desea un Presidente de Gobierno, aquello para lo que se le paga, su misión, es hacer que la vida de los ciudadanos sea cada vez mejor, por eso se me ha caido el alma a los pies y supongo que también se me habrá demudado la color cuando he oido en las noticias que el nuestro ha dicho algo así como que

Al Partido Popular hay que decirle que el camino para salir de la crisis será un camino social, o no será, que la salida de la crisis será socialista

¡Conio, Gato, que no es para tanto! diréis. Pues si que lo es, es terrorífico. Demuestra que no tiene la menor intención de hacer nada para superar la dificilísima situación, que lo único que va a hacer es tomar medidas para que la crisis no le pase factura electoral. Sus medidas van a ser aumentar los pagos a los parados, no aumentar los puestos de trabajo. Y el dinero se va a acabar. Seguro. Y no es una apreciación económicista, es puro sentido común: si cada vez ingresas menos y tienes más gastos, al principio tiras de créditos, pero llega un momento en el que ya no te dan. Y se acabó.

No tengo dudas de que lo que hay que hacer es cualquier cosa que pueda crear empleo estable, tratando de rentabilizar al máximo lo que se gasta. Aumentar los pagos a pozos sin fondo nos va a hundir más y más en el aparente proceso de argentinización que llevamos. Si lo que se pretende con ello se limita a tratar de engañar a los que ya están parados, hacer que los que aún no lo están apliquen su supuesta solidaridad y sean también engañados hasta que pasen al primer grupo con el fin último de seguir en el sillón cuatro años más, es que no va bien la cosa.

Quizá lo peor de esta situación sea que estamos en un país solidario, y el mensaje de apoyo a los desfavorecidos es extraordinariamente eficaz, porque, como somos solidarios, no vamos a dejar a nadie tirado para favorecer a los ricos, que es, en definitiva el mensaje, así que hay altísimas probabilidades de que cuanto peor nos vaya a todos, mejor les salgan las cuentas a quien muestra tan poco interés en que se vuelva a crear empleo. ¿Qué hará entonces? pues lo que me temo es que, ante el desastre brutal, intentarán que salgamos del euro, donde entramos por culpa de la derecha que quería favorecer el ultraliberalismo de los neocon y que ha perjudicado mucho a los desfavorecidos, tanto por la inflación de los productos básicos, como por la gravedad de la crisis, e inmediatamente, pegar una devaluación que nos deje temblando y con una perspectiva de cincuenta años desacreditados ante el mundo y sin ningúna inversión exterior.

Igualito que Venezuela. Incluso ser como Argentina nos va a parecer deseable. Que Dios nos pille confesados...

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