jueves, 30 de abril de 2009

Lecciones internacionales de solidaridad

Alipori. 1. m. Vergüenza ajena. La que uno siente por lo que hacen o dicen los demás. así define la Real Academia Española lo que me producen algunas situaciones de las que, por fortuna, sólo leemos las reseñas en la prensa sin llegar a presenciarlas en directo ni ser partícipes de la escena.

Una de ellas parece que sucedió en la última cumbre hispano-francesa, apartado Defensa. Dicen los cronistas, sospecho que alertados por los franceses mientras se aguantaban la risa floja, que sucedió mientras se trataba de los posibles sistemas para acabar con la piratería somalí en el Índico.

Hagamos memoria. Una serie de somalíes entrenados (a la fuerza ahorcan) en las diversas guerras de la región oriental de África han encontrado un nuevo método para ganarse la vida. Armados hasta los dientes como está todo el mundo por allí, se han subido a unas lanchas rápidas y patrullan el mar. Cuando ven un buque suficientemente grande, lo asaltan y piden un fuerte rescate. Parece ser que hasta ahora, y como siempre, hay dos sistemas para combatir eso: por las buenas, o por las malas, es decir, pagando el rescate o usando la fuerza.

Para ello, los particulares acuden a los servicios de alguna agencia de mercenarios especializada que sin mas filosofías se limitan a llevarse por delante a los piratas y rescatar el buque sin preocuparse por los tripulantes. Los estados cuidan mucho de los tripulantes, pero rescatan también el buque. En una ocasión los franceses pagaron el rescate de un pesquero de bandera francesa, pero siguieron a los piratas hasta tierra, desembarcaron, los alcanzaron, se los cargaron, cogieron la pasta y se volvieron. En otra, los americanos pusieron una fragata al lado del barco americano secuestrado con varios francotiradores apostados, cuando los piratas estuvieron a tiro, hicieron fuego, se cargaron a los piratas y rescataron el barco. El sistema español fue distinto. Cuando secuestraron un barco con la bandera de Euskadi (manda pelotas), el gobierno español pagó el rescate con dinero efectivo, y dejó que los piratas se fueran en paz. Es que somos todos solidarios.

Pues bien. Decía que en la reunión de Defensa de esa cumbre (a la que además de Carla Bruni acudieron todos los ministros acompañando a Sarkozy) trataron el tema de la piratería y las formas de combatirla. Nuestra Ministra, parece ser, dio una clase magistral sobre la filosofía que debe impregnar toda actuación exterior de la U.E. La opinión española es que la piratería hay que atacarla en la raiz, en las causas que originan que unas personas, buenas por naturaleza, se lancen a rapiñar los mares. Lo que hay que hacer, es combatir la pobreza en los paises de origen de los piratas, lo que evitará que tengan que dedicarse al crimen porque estarán muy felices trabajando en campos e industrias, que no son tan productivos como la piratería, pero son legales y beatíficos. Ya no se si añadió que los rescates les sirven precisamente para ir aumentando el PIB de esos paises y evitando que nuevos infantes se sumen a las tripulaciones.

Supongo que las caras de estupefacción de los franceses debieron ser de esas que quedan para los anales de la fotografía, pero desgraciadamente la reunión fue a puerta cerrada y no ha quedado constancia gráfica de semejante momentazo.

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