lunes, 4 de mayo de 2009

El metro, arma de desestabilización

Por Madrid me muevo en metro (se ve en las fotos ¿no?). Es limpio, rápido, cómodo y barato. Sobre todo, eso, barato. Y no es que tenga pocos gastos de explotación, que los tiene y muy altos, lo que pasa es que entre todos, via impuestos, pagamos un dineral para que sea barato. Vaya, que está subvencionado, pero que muy subvencionado. Cada billete costaría algo así como seis o siete lereles si nuestros impuestos no fueran tan altos.

Para seguir enfocando el tema de hoy añadiré que acaban de llegar los evaluadores olímpicos para ver si esta ciudad tiene condiciones para recibir unos juegos (y con ello un pastón en inversiones, infraestructuras, publicidad). Es evidente que hay que dar la impresión de ciudad limpia, tranquila y eficazmente gobernada.

Pues en las noticias de esta mañana he oido que el ayuntamiento y los sindicatos del metro se han tirado toda la noche de conversaciones para evitar la huelga parcial el martes y el miércoles y la total el jueves y el viernes.

¿De qué te extrañas, Gato? ¿no sabes que cuando se trata de servicios públicos las huelgas tratan de perjudicar lo más posible al ciudadano? ¿qué tiene esta de especial?.

Si, lo sé, se trata de hacer daño, tienen que luchar por mejorar su calidad de vida de la forma más eficaz. Pero en este caso es digno de entrar en los anales del sindicalismo desvergonzado. Los sindicatos están planteando unas reivindicaciones absolutamente incumplibles. Saben que no les pueden dar lo que piden, y quieren ir a la huelga si o si, porque quieren evitar que los Juegos Olímpicos vengan a Madrid de la mano de un alcalde del PP. O eso es que son unos sinvergüenzas que están intentando sacar tajada del momento fastidiando a los demás conscientemente. Una gente que pretende despertar la solidaridad, como suele despertarla toda huelga, comportándose de la forma mas insolidaria que pueda imaginarse.

Es que los sindicalistas son como son. El sábado vi a uno en un debate en televisión defendiendo la acción de los sindicatos. Era el autentico enterao. Decía que los empresarios habían tenido unos beneficios descomunales durante muchos años, y que todo lo que habían ganado se lo habían quedado, que no habían invertido ni innovado. ¡Qué fatiga de argumentario! ¡falacia sobre falacia!

Pues claro que los empresarios se quedan los beneficios: para eso apuestan todo lo que tienen, igual que ahora tienen que apechugar con las pérdidas, porque la jugada está saliendo mal. Y eso de la inversión y la innovación, otra sandez. ¿Qué innovación va a hacer el dueño de una charcutería o quien tiene un bar? ¿No sabemos que, salvo que le pegues fuego a los billetes, estás invirtiendo? Economía básica: si guardas el dinero en un banco, estás invirtiendo porque el banco se lo presta a otros, si te compras ropa, casas, coches, televisores de plasma o cualquier otra cosa, estás invirtiendo en las empresas que lo fabrican y creando empleo con ellos, si compras acciones, estás invirtiendo en esas compañías.

Los servicios públicos no son eso. El dinero que enterramos en impuestos no es inversión productiva, sino solidaria, y esos servicios públicos se tienen que pagar con nuestros impuestos porque no son rentables y los empresarios no querrían prestarlos. Como el Metro. No es rentable, pero es imprescindible para que podamos ir a trabajar.

La gente que vamos en metro somos tan trabajadores como ellos. O quizá menos, que su empresa no puede supuestamente quebrar y a ellos no pueden echarlos. Nosotros estamos muy preocupados con el desastre económico de este país, tememos por nuestro puesto de trabajo, vemos como mucha gente a nuestro alrededor deja de salir a trabajar y sólo madruga para hacer la cola del paro, conocemos gente que está perdiendo su casa. Este pais está en un menos cero con uno de inflación, y entre eso y la situación de nuestras empresas estamos impedidos para plantear ningún tipo de aumento de sueldo o reivindicación extravagante, y desde luego sabemos que todo aquél que inicie ahora una huelga se quedará irremediablemente en paro porque se cargará la compañía.

Ellos no. Los del metro, no. Saben que no les pueden echar porque casi casi son funcionarios públicos, y que pueden haceer lo que les venga en gana. Y han decidido exigir un incremento lineal del salario que supone alrededor de un diez por ciento de subida (y eso que cobran más que un profesor de instituto, que manda güebos), y que contraten a quinientas, si, quinientas personas más. Y saben que lo más que van a conseguir es quitarnos a todos los Juegos y la pasta para todos que traen consigo. Pero a lo mejor consiguen echar a Esperanza Aguirre o a Gallardón. Valientes solidarios. Deberíamos apedrearles por la calle.

EDITO: Alipori. El Ayuntamiento ha hecho lo que no debía: les ha subido alrededor del tres y medio por ciento y ha quedado en subir el resto en dos años. Debería haberles dicho algo así como "miren ustedes, tienen dos posibilidades. Una retrasar todo, incluidas conversaciones y huelgas, hasta que se hayan ido los del COI. Dos seguir p'alante, montar la huelga y enfrentarse a una tormenta de opinión pública que se les van a caer los palos del sombrajo". Y haberse levantado de la mesa.

Pero Gallardón es lo que tiene, le gusta ceder.

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