Uno de los mensajes que con más reiteración venimos recibiendo desde que la desaceleración acelerada mutó en crisis es que todo se ha provocado por la desregulación que promovió la derecha para estafar a todo el mundo con productos financieros sofisticadísimos y recibir sueldos millonaros. Como tantas otras cosas, esta afirmación no pasa de ser una milonga más.
Los productos sofisticadísimos a los que se refieren son fundamentalmente los MBS, o Mortgage Backed Securities y los ABS o Asset Backed Securities. ¡Claro!, con esos nombres no pueden ser otra cosa que una estafa ideada por los neocon de la derecha ultraliberal. Veremos. En España se llaman Bonos de Titulización Hipotecaria y Bonos de Titulización de Activos. ¡Lo dicho!. Una estafa incomprensible. No, que la idea no es mala. Lo malo es como se ha permitido que sean, y eso no lo han hecho los neocones ultraliberales. A ver si puedo explicar qué son esas cosas.
Cuando un banco ha concedido muchos créditos a los particulares, tiene la oportunidad de venderlos para cobrar su importe en ese momento (y que se sigan debiendo a quien los ha comprado) y volver a prestar ese mismo dinero. Para que eso fuera fácil y para que la banca pudiera seguir cobrando una parte de los intereses que se pagan por esos créditos, se crearon los fondos de titulización.
Supongamos que un banco ha concedido créditos por un importe diferente cada uno de ellos. La cantidad que debe cada deudor del crédito es distinta, el tipo de interés que paga, también, y el plazo de pago es igualmente diferente. Además, sabe que de todos esos créditos la inmensa mayoría se van a pagar sin problemas, aunque, es lógico, alguno fallará. Lo que hace con esos créditos es amontonarlos en uno de esos Fondos. El Fondo tiene que conseguir dinero para pagar los créditos al banco, y lo hace pidiendo dinero (sobre todo a los ahorros de los europeos) mediante la emisión de deuda que irá pagando conforme vaya cobrando los créditos, pero dividiendo esa deuda en partes pequeñas e iguales.
Gracias a la aparición del fondo, ya no son muchos créditos cada uno de su padre y de su madre, sino muchos bonos todos igualitos. Simplificando mucho las cosas, de lo que se trata es de que si el fondo que ha creado el banco le ha comprado créditos por importe de cien y se supone que se van a pagar todo menos dos, se emitan bonos sólo por noventa y ocho, de manera que quien le presta dinero al fondo para que pague al banco, es decir, el comprador de cada uno de esos bonos, tiene la casi plena seguridad de que va a cobrar. Gracias a eso, a que los bonos tienen muy poco riesgo, pueden pagar intereses más bajos, de manera que la diferencia entre lo que se paga a los bonos y lo que se recibe de los créditos vuelve al banco. Limpio, bonito y barato.
Efectivamente, eso es desregular. La primera vez que se autorizó eso es España fue en 1991, y sólo se autorizó para créditos hipotecarios. A ver, Leire, tu que eres la más lista de la clase, ¿Quién gobernaba entonces?. Esteeee… ¡Franco!. No, Leire, no. Gobernaba Felipe González.
Luego, en 1993, se hizo otra Ley para que también se pudieran titulizar créditos que no fueran hipotecarios, y por si la cosa no había quedado clara, se volvió a publicar la misma Ley en 1994 (en realidad eran disposiciones adicionales en leyes que iban de otras cosas, pero bueno). Leire, esta es más fácil, ¿quién gobernaba entonces? …¡La derechona!. No Leire, seguía Gobernando Felipe González.
En 2004 pasamos a ser el pais de europa en el que más créditos se titulizaban, esencialmente porque se permitía que la titulización fuera cada vez más fácil. Los bancos cada vez introducían cláusulas mas difíciles de entender, mas sofisticadas. Si tenían cien, emitían cien y ponían un crédito que el banco no iba a cobrar, contrataban swaps para transformar los intereses variables de los créditos a los fijos de los bonos, introducían cláusulas de sustitución de créditos... Las barreras para que el esquema que he explicado antes se mantuviera fueron cayendo, y la banca podía hacer casi lo que le petaba sin dar demasiadas explicaciones. Casi lo único que se mantenía era que para vender un crédito a un fondo de titulización, el banco debía haber prestado dinero a alguien antes de venderselo al fondo. Pero los perversos neocones ultraconservadores dieron una nueva vuelta de tuerca a la desregulación: permitieron que se titulizaran créditos que aún no se habían concedido, créditos futuros. En 2005. Esta vez, Leire, no te voy a preguntar quién gobernaba, que ya sé que eso si te lo sabes. No han sido los neocones de la derecha, los desreguladores han sido, siempre, los gobiernos solidarios, rojos y feministas.
Cuentos, milongas, mentiras. Siempre mentiras.
Los productos sofisticadísimos a los que se refieren son fundamentalmente los MBS, o Mortgage Backed Securities y los ABS o Asset Backed Securities. ¡Claro!, con esos nombres no pueden ser otra cosa que una estafa ideada por los neocon de la derecha ultraliberal. Veremos. En España se llaman Bonos de Titulización Hipotecaria y Bonos de Titulización de Activos. ¡Lo dicho!. Una estafa incomprensible. No, que la idea no es mala. Lo malo es como se ha permitido que sean, y eso no lo han hecho los neocones ultraliberales. A ver si puedo explicar qué son esas cosas.Cuando un banco ha concedido muchos créditos a los particulares, tiene la oportunidad de venderlos para cobrar su importe en ese momento (y que se sigan debiendo a quien los ha comprado) y volver a prestar ese mismo dinero. Para que eso fuera fácil y para que la banca pudiera seguir cobrando una parte de los intereses que se pagan por esos créditos, se crearon los fondos de titulización.
Supongamos que un banco ha concedido créditos por un importe diferente cada uno de ellos. La cantidad que debe cada deudor del crédito es distinta, el tipo de interés que paga, también, y el plazo de pago es igualmente diferente. Además, sabe que de todos esos créditos la inmensa mayoría se van a pagar sin problemas, aunque, es lógico, alguno fallará. Lo que hace con esos créditos es amontonarlos en uno de esos Fondos. El Fondo tiene que conseguir dinero para pagar los créditos al banco, y lo hace pidiendo dinero (sobre todo a los ahorros de los europeos) mediante la emisión de deuda que irá pagando conforme vaya cobrando los créditos, pero dividiendo esa deuda en partes pequeñas e iguales.
Gracias a la aparición del fondo, ya no son muchos créditos cada uno de su padre y de su madre, sino muchos bonos todos igualitos. Simplificando mucho las cosas, de lo que se trata es de que si el fondo que ha creado el banco le ha comprado créditos por importe de cien y se supone que se van a pagar todo menos dos, se emitan bonos sólo por noventa y ocho, de manera que quien le presta dinero al fondo para que pague al banco, es decir, el comprador de cada uno de esos bonos, tiene la casi plena seguridad de que va a cobrar. Gracias a eso, a que los bonos tienen muy poco riesgo, pueden pagar intereses más bajos, de manera que la diferencia entre lo que se paga a los bonos y lo que se recibe de los créditos vuelve al banco. Limpio, bonito y barato.
Efectivamente, eso es desregular. La primera vez que se autorizó eso es España fue en 1991, y sólo se autorizó para créditos hipotecarios. A ver, Leire, tu que eres la más lista de la clase, ¿Quién gobernaba entonces?. Esteeee… ¡Franco!. No, Leire, no. Gobernaba Felipe González.
Luego, en 1993, se hizo otra Ley para que también se pudieran titulizar créditos que no fueran hipotecarios, y por si la cosa no había quedado clara, se volvió a publicar la misma Ley en 1994 (en realidad eran disposiciones adicionales en leyes que iban de otras cosas, pero bueno). Leire, esta es más fácil, ¿quién gobernaba entonces? …¡La derechona!. No Leire, seguía Gobernando Felipe González.En 2004 pasamos a ser el pais de europa en el que más créditos se titulizaban, esencialmente porque se permitía que la titulización fuera cada vez más fácil. Los bancos cada vez introducían cláusulas mas difíciles de entender, mas sofisticadas. Si tenían cien, emitían cien y ponían un crédito que el banco no iba a cobrar, contrataban swaps para transformar los intereses variables de los créditos a los fijos de los bonos, introducían cláusulas de sustitución de créditos... Las barreras para que el esquema que he explicado antes se mantuviera fueron cayendo, y la banca podía hacer casi lo que le petaba sin dar demasiadas explicaciones. Casi lo único que se mantenía era que para vender un crédito a un fondo de titulización, el banco debía haber prestado dinero a alguien antes de venderselo al fondo. Pero los perversos neocones ultraconservadores dieron una nueva vuelta de tuerca a la desregulación: permitieron que se titulizaran créditos que aún no se habían concedido, créditos futuros. En 2005. Esta vez, Leire, no te voy a preguntar quién gobernaba, que ya sé que eso si te lo sabes. No han sido los neocones de la derecha, los desreguladores han sido, siempre, los gobiernos solidarios, rojos y feministas.
Cuentos, milongas, mentiras. Siempre mentiras.

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