Un perfecto igualitario, diputado, por más señas, ha entrado a cara descubierta en otra faceta represora y de tendencias liberticidas. Ahora se pretende que los niños jueguen a lo que el pensamiento único dicta. Como el juego constituye "un instrumento de transmisión de valores y pautas sociales de conducta que en ocasiones contribuyen al mantenimiento de roles sexistas contrarios a la igualdad de niñas y niños", considera necesaria una guía para que los profesores no se limiten a adoctrinar en clase según las pautas relativistas europeas, sino que también les dirijan en los recreos según lo que considera bueno o malo. En definitiva, de lo que se trata es de
que “los profesores puedan controlar desde la más tierna infancia que no hay ningún tipo de discriminación de carácter sexista en los juegos y para que se transmita una educación en igualdad". Este insigne prócer pretende "desterrar de los patios de los colegios actitudes que mantienen los roles machistas, como que las niñas no puedan jugar al fútbol o los niños no puedan jugar a la comba", y eliminar situaciones, "por poner un caso extremo, en las que haya grupos de niños jugando a policías y ladrones y grupos de niñas jugando a las mamás". "Esto se ha dado y se sigue dando", afirma horrorizado. Alguien debería ponerle al frente de una manada de niños de doce años no especialmente asilvestrados para que los tuviera una semana de recreos jugando a las casitas.
Manda güebos qué manera de perder el tiempo. Manda güebos qué ansias tienen de modelar a su gusto el comportamiento de sus súbditos. Manda güebos que se dediquen a criticar a la Iglesia porque pretende que se respeten los principios morales que han dado forma al mundo occidental. Manda güebos que estemos votando a gentes capaces de proponer estas cosas. Manda güebos que no nos demos cuentas de que estamos metidos hasta las cejas en un proceso de aniquilación de la libertad.
que “los profesores puedan controlar desde la más tierna infancia que no hay ningún tipo de discriminación de carácter sexista en los juegos y para que se transmita una educación en igualdad". Este insigne prócer pretende "desterrar de los patios de los colegios actitudes que mantienen los roles machistas, como que las niñas no puedan jugar al fútbol o los niños no puedan jugar a la comba", y eliminar situaciones, "por poner un caso extremo, en las que haya grupos de niños jugando a policías y ladrones y grupos de niñas jugando a las mamás". "Esto se ha dado y se sigue dando", afirma horrorizado. Alguien debería ponerle al frente de una manada de niños de doce años no especialmente asilvestrados para que los tuviera una semana de recreos jugando a las casitas.Manda güebos qué manera de perder el tiempo. Manda güebos qué ansias tienen de modelar a su gusto el comportamiento de sus súbditos. Manda güebos que se dediquen a criticar a la Iglesia porque pretende que se respeten los principios morales que han dado forma al mundo occidental. Manda güebos que estemos votando a gentes capaces de proponer estas cosas. Manda güebos que no nos demos cuentas de que estamos metidos hasta las cejas en un proceso de aniquilación de la libertad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario