Es cierto que yo soy un poco maniático, quizá bastante, si opinara un observador imparcial, o incluso insoportablemente obsesivo si se preguntara a mi familia. En cualquier caso, obsesivo o no, maniático o no, me gusta que las cosas sean ordenadas y previsibles. El azucarero del desayuno debe estar en el mismo sitio, y si un dia no está en su sitio de siempre, me pongo de los nervios. No porque el sitio sea consustancial al azucarero, sino porque me obliga a despertarme para buscarlo, que el desayuno lo preparo casi dormido, y eso altera la rutina que sigo en esos momentos desde hace un porrón de años y que me ayuda a tener felices y suaves despertares.
Por esa razón no me gustan las sorpresas, porque realmente no son aleatorias, son consecuencias previsibles de situaciones preexistentes, pero no he podido preverlas y no conozco el orden lógico que las desarrollan. Eso me obliga a pensar para desentrañarlo. Nada sucede por casualidad y me cansa pensar.
Pues bien. Esta semana es la semana del debate sobre el estado de la nación. Presumiblemente, nuestra nación está hecha unos zorros y nuestro presidente solo como uno que se perdió en una isla. Presumiblemente le van a dar hasta en el cielo del paladar.
Eso lo sabe todo el mundo, tanto es así que ayer saltó la noticia que iba a hacer que los españoles se liaran en discusiones y apedreo a los obispos desplazando de las portadas el manteo al Presidente: la píldora postcoital al alcance de todas en las farmacias, sin receta ni límite de edad. Pues no. Si sale en algún periódico es para denunciar que se trata de una cortina de humo para que no nos fijemos en el debate. Ha fallado. Mi tranquilidad no se ha alterado porque algo de este tipo era tan de esperar como un crimen de ETA antes de unas elecciones.
Así que todas las portadas, todas las informaciones están centradas en lo mismo: el Debate. ¿Todas?. No, todas no. Allá resiste un pequeño poblado. Bueno, no es tan pequeño. Es un enorme mamotreto: El Mundo, que ha utilizado las portadas de lunes y martes para otra cosa. Con lo interesadísimos que están sus lectores en que el partido del gobierno sea vapuleado, ha perdido dos portadas de las de manual para vender más ejemplares sustituyéndolas por otras que podría haber retrasado fácilmente para tener no dos, sino cuatro dias de portadas llamativas. El propio Pedro J. se ha quitado ventas a sí mismo.
Y eso me sorprende y me molesta. Y me hace pensar. La portada del lunes iba de que los atentados del once de marzo se hicieron con tytadine, el explosivo que iba a utilizar ETA en esas mismas fechas de marzo de 2004 en las que llegó al poder el partido que se tendrá que defender en el debate del estado de la nación, y que se les requisó en Cañaveras diez dias antes del atentado que por fin se cometió. La del martes venía a decir que las muestras de explosivo que que se analizaron y que llevaron a la Sala del TSJM a colegir que había estallado Goma2, y por ende a concluir que los autores habían sido los moritos, esas muestras esenciales habían salido de almacenes policiales. Las dos noticias, no por conocidas dejan de volver a la prensa por mor de un macro informe químico que un perito ha depositado en el Colegio de Químicos.
Siempre les he dicho a mis amigos conspiranoicos que incluso si fuera verdad que los atentados fueron cometidos por traidores de las fuerzas de seguridad y protegidos por el partido y por la persona que ganó las elecciones gracias a aquello, que era quien denunciaba lo del terrorista suicida llamando en propia persona a los directores de todos los periódicos, que tan fuerte eco recibió del buque insignia de esa sociedad de medios de comunicación que ha sido y está siendo muy perjudicada por la política de medios de aquél, a quien llevó en volandas hasta el parnaso de La Moncloa (toma ya, a descifrar enigmas), aunque fuera verdad eso y pudiera probarse, habría que ocultarlo. No podía permitirse que ningún español pudiera votar conscientemente a una banda de terroristas, golpistas o de encubridores de terroristas o de golpistas. Porque votarían y la brecha entre las dos españas seguiría profundizandose.
Y por Fas o por Nefas, porque fuera así o porque le echaron tierra al asunto, los culpables de la masacre fueron los pelanas de Leganés, y la guardia civil y la policía que controlaban a los dos grupos que actuaron aquéllos días pasaban por allí y punto final. Todos contentos y tranquilos.
Pero como nada sucede por casualidad, tampoco puede ser casualidad que esas noticias ocupen dos portadas cuando esta semana hay otras estupendas y el pelotazo de los análisis puede retrasarse. ¿A santo de qué salen ahora con dos noticias sobre dos cosas que ya se habían publicado? ¿A santo de qué dos portadas a cinco columnas en la semana del debate sobre el estado de la nación? ¿Están avisando a alguien? ¿Se han cansado de alguien y lo van a expulsar a la infamia histórica? ¿Se ha decidido que ya está bien de ocurrencias y dislates y que hay que poner orden y sensatez aunque haya que cambiar la dirección?. Cualquiera diría que es que eso lo que está pasando.
Por esa razón no me gustan las sorpresas, porque realmente no son aleatorias, son consecuencias previsibles de situaciones preexistentes, pero no he podido preverlas y no conozco el orden lógico que las desarrollan. Eso me obliga a pensar para desentrañarlo. Nada sucede por casualidad y me cansa pensar.Pues bien. Esta semana es la semana del debate sobre el estado de la nación. Presumiblemente, nuestra nación está hecha unos zorros y nuestro presidente solo como uno que se perdió en una isla. Presumiblemente le van a dar hasta en el cielo del paladar.
Eso lo sabe todo el mundo, tanto es así que ayer saltó la noticia que iba a hacer que los españoles se liaran en discusiones y apedreo a los obispos desplazando de las portadas el manteo al Presidente: la píldora postcoital al alcance de todas en las farmacias, sin receta ni límite de edad. Pues no. Si sale en algún periódico es para denunciar que se trata de una cortina de humo para que no nos fijemos en el debate. Ha fallado. Mi tranquilidad no se ha alterado porque algo de este tipo era tan de esperar como un crimen de ETA antes de unas elecciones.
Así que todas las portadas, todas las informaciones están centradas en lo mismo: el Debate. ¿Todas?. No, todas no. Allá resiste un pequeño poblado. Bueno, no es tan pequeño. Es un enorme mamotreto: El Mundo, que ha utilizado las portadas de lunes y martes para otra cosa. Con lo interesadísimos que están sus lectores en que el partido del gobierno sea vapuleado, ha perdido dos portadas de las de manual para vender más ejemplares sustituyéndolas por otras que podría haber retrasado fácilmente para tener no dos, sino cuatro dias de portadas llamativas. El propio Pedro J. se ha quitado ventas a sí mismo.
Y eso me sorprende y me molesta. Y me hace pensar. La portada del lunes iba de que los atentados del once de marzo se hicieron con tytadine, el explosivo que iba a utilizar ETA en esas mismas fechas de marzo de 2004 en las que llegó al poder el partido que se tendrá que defender en el debate del estado de la nación, y que se les requisó en Cañaveras diez dias antes del atentado que por fin se cometió. La del martes venía a decir que las muestras de explosivo que que se analizaron y que llevaron a la Sala del TSJM a colegir que había estallado Goma2, y por ende a concluir que los autores habían sido los moritos, esas muestras esenciales habían salido de almacenes policiales. Las dos noticias, no por conocidas dejan de volver a la prensa por mor de un macro informe químico que un perito ha depositado en el Colegio de Químicos.
Siempre les he dicho a mis amigos conspiranoicos que incluso si fuera verdad que los atentados fueron cometidos por traidores de las fuerzas de seguridad y protegidos por el partido y por la persona que ganó las elecciones gracias a aquello, que era quien denunciaba lo del terrorista suicida llamando en propia persona a los directores de todos los periódicos, que tan fuerte eco recibió del buque insignia de esa sociedad de medios de comunicación que ha sido y está siendo muy perjudicada por la política de medios de aquél, a quien llevó en volandas hasta el parnaso de La Moncloa (toma ya, a descifrar enigmas), aunque fuera verdad eso y pudiera probarse, habría que ocultarlo. No podía permitirse que ningún español pudiera votar conscientemente a una banda de terroristas, golpistas o de encubridores de terroristas o de golpistas. Porque votarían y la brecha entre las dos españas seguiría profundizandose.
Y por Fas o por Nefas, porque fuera así o porque le echaron tierra al asunto, los culpables de la masacre fueron los pelanas de Leganés, y la guardia civil y la policía que controlaban a los dos grupos que actuaron aquéllos días pasaban por allí y punto final. Todos contentos y tranquilos.Pero como nada sucede por casualidad, tampoco puede ser casualidad que esas noticias ocupen dos portadas cuando esta semana hay otras estupendas y el pelotazo de los análisis puede retrasarse. ¿A santo de qué salen ahora con dos noticias sobre dos cosas que ya se habían publicado? ¿A santo de qué dos portadas a cinco columnas en la semana del debate sobre el estado de la nación? ¿Están avisando a alguien? ¿Se han cansado de alguien y lo van a expulsar a la infamia histórica? ¿Se ha decidido que ya está bien de ocurrencias y dislates y que hay que poner orden y sensatez aunque haya que cambiar la dirección?. Cualquiera diría que es que eso lo que está pasando.

No hay comentarios:
Publicar un comentario