Ayer a media tarde abrí uno de esos digitales de derecha extrema que andan por internet y ví el titular:
“El Gobierno dará 1.350 euros a los alumnos que no quieran estudiar”
Confieso que me quedé estupefacto. Pensé que ese digital, a veces, elegía unos titulares especialmente hirientes para el gobierno, así que leí la noticia completa. No era exactamente así, la pasta se va a destinar a quienes tengan “riesgo de abandono escolar”, pero se le parece mucho, es decir, que el riesgo más alto de abandono escolar supongo que están entre quienes no quieren estudiar.Cuando conseguí cerrar la boca, que se me había quedado abierta del asombro, me dio la risa. “Esto debe ser una broma”, pensaba. Inmediatamente me empecé a calentar, y no quisiera reproducir los calificativos que pasaban a toda velocidad por mi cabeza. Finalmente, dándole vueltas al asunto en el metro me fui poniendo triste. Cuando por fin oí al Apostol de Hegel aka Ministro de Educación anunciándolo en el Congreso ya lo había asumido y lo llevaba mejor.
Esta mañana cuando venía pensé escribir algo cachondeándome de la medida Luego en hacerlo aflorando la indignación latente que llevo, pero ahora, de verdad, no sé qué decir. No se me ocurre otra cosa que contar que mis más fervientes deseos se encaminan a que sea el planteamiento de una medida como cualquier otra de las mil medidas que proponen, esto es, puro humo, que se quede en un titular y que luego hasta el propio Gobierno que lo anuncia lo olvide y quede como reducido a uno más de los muchos titulares buenistas que llenan las hemerotecas de los últimos cinco años.
Porque con las necesidades de funcionamiento básico del Estado financiándose a base de pedir prestado con deuda pública a mansalva, y ya que tenemos programadas un montón de actuaciones “sociales” para proteger a “los que menos tienen” podríamos suponer que el primer objetivo de nuestro Gobierno está cubierto, es decir, que ya se ha dilapidado todo lo necesario para que cuando lleguen las elecciones puedan alardear de su protección a los débiles frente a la intención de la derecha extrema de quitarle las pensiones a los ancianitos. Parece ya llegado el momento de decidir que la poca pasta que pueda quedar debe destinarse a salir de una crisis tremebunda. Pero no.
Probablemente esta decisión de darle una pasta a los vagos por el hecho de serlo sea una de las peores decisiones que pueden tomarse. Y no solo de las peores en materia de educación, que no rivaliza con la de igualar el nivel exigido con el nivel de los que menos nivel tienen, probablemente sea de las peores decisiones que puedan tomarse en cualquier campo. La alteración del orden de las aulas, la obligación de los profesores de destinar esfuerzos especiales a esos alumnos “díscolos” dejando fuera de tiempo la tarea de enseñar a quienes tienen posibilidades de aprender es algo a cuya eliminación cualquier dirigente de la cosa educativa debe destinar sus mayores esfuerzos, que su jubilación también dependerá de que esos jovencitos lleguen a ser grandes profesionales que ganen mucho dinero, paguen muchos impuestos y creen mucho puestos de trabajo cotizantes que dejen lo suficiente para pagar estas pensiones de Ponzi que tenemos liadas. Y no. La decisión ha sido reforzar la actidud obstativa a estudiar. Si algún alumno no quiere estudiar, porque no le gusta, porque tiene especiales dificultades, o por lo que sea, le damos entre todos un pastón para que se compre una moto. ¡Bien!. Para que siga asistiendo a la enseñanza obligatoria. Para que siga jodiendo en clase a quienes quieran aprender algo. Para que los que estudian se den cuenta de que si en vez de quedarse a estudiar en casa en lugar de salir de botellón se dedican a incordiar a los profesores, ZP les suelta un pastón. Así, por la cara.
No es por parecer heterodoxo, pero si vamos a gastar un dinero que no tenemos para preparar un futuro mejor para los ahora jóvenes, ¿no sería preferible darles dinero por aprender? ¿no da mejores resultados premiar el esfuerzo y no la molicie?. No se. A lo mejor estoy equivocado.
Y no quiero parar de escribir sin felicitar al Barcelona por su tercera Copa de Europa y por el susto-disgusto que han provocado en el Madrid. Están acojonados con un Barça que se ha colocado a sólo seis orejonas de ellos. Dentro de nada dejarán de ser el mejor equipo del mundo de todos los tiempos. Ya sienten el aliento catalán en su nuca.

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