Hacía ya tiempo que nos considerábamos los reyes del mambo, lo más de lo más, y de repente, las cosas que han empezado a pasar han hecho que muchos caigan en la cuenta de que de eso, nada. Cada mes, muchos miles de conciudadanos caen en la cuenta de que no, que no somos lo más mejores, de que Sarkozy no envidia a Zapatero, de que Italia, sin andar bien, anda mucho mejor que nosotros.
La situación sería de motín si no se hubieran conseguido tres cosas: (i) convencer a los buenos de que la crisis era internacional, provocada por malvados neocon, (ii) convencer, también a los buenos de que la derecha estaba formada por neocones que habían traido la crisis a España con su codicia y (iii) que por muy mal que se pongan las cosas, el gobierno no dejará a nadie desamparado.
Con estas tres convicciones, los buenos, que consideran al estado como su amo, no como su sirviente, cuanto peor van yendo las cosas, tánto más odian a la derecha. Da lo mismo que todas y cada una de las medidas que se van adoptando significan dilapidar los ahorros de los años de bonanza, que ya dijo una reputada voz “el dinero del estado no es de nadie”, y hacer más difícil la recuperación. Hasta que se acabe.
Y ya se está empezando a acabar. Nuestras emisiones de deuda pública son cada vez más difíciles de colocar en el mercado y se venden, nada menos, que al fondo de reserva de la seguridad social, pero empieza a no ser suficiente. Y a algún genio se le ha ocurrido la solución: cada vez que se implante una nueva medida, haremos que la pague un grupo distinto. Las medidas de protección a los que más lo necesitan serán pagadas por diferentes colectivos. Ya he hablado de que se va a “exigir un mayor esfuerzo a los que más tienen”, también se ha decidido que los parados no paguen la electricidad consumida, que la paguen las propias compañías eléctricas en primera instancia que ya luego nos lo repercutirán a los que conservemos el trabajo, y enciendo velitas imaginarias para que no sean capaces de obligar a que lo paguen las empresas que más consumen, o sea, las que más producen, hasta conseguir que de tanta pérdida de competitividad, dejen de consumir por falta de producción. Pero El Fenómeno es capaz de cualquier cosa. Vamos a los precios regulados en los productos básicos. Como en Venezuela
La última medida, de la que hablé cuando se anunció, se ha puesto hoy en práctica. Se acabó la publicidad en Televisión Española. La factura la pagarán las empresas de los teléfonos móviles, es decir, Telefónica la mayor parte. (después, nosotros por hablar por teléfono).
El caso es que hay demasiado movimiento entre esos dos colectivos empresariales, y no se si llego a encontrarle una relación. A ver si sale.
Prisa, la gran empresa de medios, era propietaria de una gran parte de Sogecable, la empresa de la tele por satélite. En esa empresa, cotizada en bolsa, tenía una gran participación Telefónica, fruto de la fusión a la que aportó Via Digital que se vió obligada a aceptar hace algunos años. En un error imperdonable de Don Jesus (a quien Dios tenga en su Gloria) llevó a Prisa a lanzar una opa sobre Sogecable con la seguridad (no se si inducida o deducida) de que Telefónica no iba a acudir. Y la cagó. Telefónica se vengó de los años de humillaciones y acudió a la opa.
Aquella operación fue el principio del fin de Prisa. Toromil chopocientos millones de euros de deuda. En total, Prisa tiene que amortizar cinco mil millones en este año. Tan mal lo lleva que Vodafone les ha cortado el teléfono a los directivos por falta de pago.
Para salir del hoyo al que descaradamente va a caer, sólo se le ocurre deshacer lo hecho, y pone a la venta Sogecable por dos mil sececientos millones. Y se lo ofrece a telefónica. A pesar de las presiones y amenazas gubernamentales, Alierta no cede. No vale mas de ochocientos. ¿Pero cómo va a ceder? ¡Si ya se sabe que sus cadenas amigas (cuatro y sexta) van a poder emitir de pago por la TDT!
Gracias a que Prisa estima que a Telefónica se le esta apretando para que pague por Sogecable, sólo le da algunos sopapos a Solbes, que es quien les niega el pan y la sal. Mientras se mantienen las presiones, reton-nan “los visitadores de La Moncloa”, porque estando la Caixa Catalunya del exvicepresidente de González temblando de gripe subprime, parece que no puede seguir financiando las operaciones de los amiguitos de El Fenómeno, con lo que están también pasándolo muy mal.
Y entonces, de repente, sin que venga a cuento, quien había llegado a ser “El Mejor Economista De Este País”, Miguel, mete la pata hasta el corvejón: anuncia que ya se pueden pedir licencias para TDT de pago. A hacer puñetas las posibilidades de vender Sogecable. Dicen las crónicas que aquél chico que fue Jefe de Informativos en la TV de Franco y que ahora es gran preboste de Prisa llamó a la Vicepresidenta y le espetó: “¡Os vais a enterar!. Imagino que ambos sabían que si seguían así, Prisa estaba kaputt, pero que iba a destinar sus últimas fuerzas a aplastar al gobierno.
Marivice, que no es nada simpática, pero que tampoco tiene un pelo de tonta hizo dar marcha atrás con lo de la TDT de pago, pero me da la impresión de que ya no tiene confianza con los de Prisa. Son especialistas en esperar el momento oportuno para soltar el petardo y llevarse por delante lo que haga falta. En este caso, se llevarían al gobierno, con lo que necesita contentarlos de otra forma.
Y la solución es brillante: Quita la publicidad de Televisión Española (más tarta publicitaria para Cuatro y La Sexta, sus amigos), decide que lo pague Telefónica (la castiga por no obedecer cuando ordenó que compraran Sogecable por lo que le pedían, lo que pone a Prisa) y, lo que es mejor todavía, se queda con El Arma para desactivar todas las críticas de los medios masivos: una televisión que todos querrán ver a poco se tengan un programa bueno. ¡Ojo, que si eres malo te contraprogramo y te quedas sin audiencia!
La situación sería de motín si no se hubieran conseguido tres cosas: (i) convencer a los buenos de que la crisis era internacional, provocada por malvados neocon, (ii) convencer, también a los buenos de que la derecha estaba formada por neocones que habían traido la crisis a España con su codicia y (iii) que por muy mal que se pongan las cosas, el gobierno no dejará a nadie desamparado.Con estas tres convicciones, los buenos, que consideran al estado como su amo, no como su sirviente, cuanto peor van yendo las cosas, tánto más odian a la derecha. Da lo mismo que todas y cada una de las medidas que se van adoptando significan dilapidar los ahorros de los años de bonanza, que ya dijo una reputada voz “el dinero del estado no es de nadie”, y hacer más difícil la recuperación. Hasta que se acabe.
Y ya se está empezando a acabar. Nuestras emisiones de deuda pública son cada vez más difíciles de colocar en el mercado y se venden, nada menos, que al fondo de reserva de la seguridad social, pero empieza a no ser suficiente. Y a algún genio se le ha ocurrido la solución: cada vez que se implante una nueva medida, haremos que la pague un grupo distinto. Las medidas de protección a los que más lo necesitan serán pagadas por diferentes colectivos. Ya he hablado de que se va a “exigir un mayor esfuerzo a los que más tienen”, también se ha decidido que los parados no paguen la electricidad consumida, que la paguen las propias compañías eléctricas en primera instancia que ya luego nos lo repercutirán a los que conservemos el trabajo, y enciendo velitas imaginarias para que no sean capaces de obligar a que lo paguen las empresas que más consumen, o sea, las que más producen, hasta conseguir que de tanta pérdida de competitividad, dejen de consumir por falta de producción. Pero El Fenómeno es capaz de cualquier cosa. Vamos a los precios regulados en los productos básicos. Como en Venezuela
La última medida, de la que hablé cuando se anunció, se ha puesto hoy en práctica. Se acabó la publicidad en Televisión Española. La factura la pagarán las empresas de los teléfonos móviles, es decir, Telefónica la mayor parte. (después, nosotros por hablar por teléfono).El caso es que hay demasiado movimiento entre esos dos colectivos empresariales, y no se si llego a encontrarle una relación. A ver si sale.
Prisa, la gran empresa de medios, era propietaria de una gran parte de Sogecable, la empresa de la tele por satélite. En esa empresa, cotizada en bolsa, tenía una gran participación Telefónica, fruto de la fusión a la que aportó Via Digital que se vió obligada a aceptar hace algunos años. En un error imperdonable de Don Jesus (a quien Dios tenga en su Gloria) llevó a Prisa a lanzar una opa sobre Sogecable con la seguridad (no se si inducida o deducida) de que Telefónica no iba a acudir. Y la cagó. Telefónica se vengó de los años de humillaciones y acudió a la opa.
Aquella operación fue el principio del fin de Prisa. Toromil chopocientos millones de euros de deuda. En total, Prisa tiene que amortizar cinco mil millones en este año. Tan mal lo lleva que Vodafone les ha cortado el teléfono a los directivos por falta de pago.
Para salir del hoyo al que descaradamente va a caer, sólo se le ocurre deshacer lo hecho, y pone a la venta Sogecable por dos mil sececientos millones. Y se lo ofrece a telefónica. A pesar de las presiones y amenazas gubernamentales, Alierta no cede. No vale mas de ochocientos. ¿Pero cómo va a ceder? ¡Si ya se sabe que sus cadenas amigas (cuatro y sexta) van a poder emitir de pago por la TDT!
Gracias a que Prisa estima que a Telefónica se le esta apretando para que pague por Sogecable, sólo le da algunos sopapos a Solbes, que es quien les niega el pan y la sal. Mientras se mantienen las presiones, reton-nan “los visitadores de La Moncloa”, porque estando la Caixa Catalunya del exvicepresidente de González temblando de gripe subprime, parece que no puede seguir financiando las operaciones de los amiguitos de El Fenómeno, con lo que están también pasándolo muy mal.Y entonces, de repente, sin que venga a cuento, quien había llegado a ser “El Mejor Economista De Este País”, Miguel, mete la pata hasta el corvejón: anuncia que ya se pueden pedir licencias para TDT de pago. A hacer puñetas las posibilidades de vender Sogecable. Dicen las crónicas que aquél chico que fue Jefe de Informativos en la TV de Franco y que ahora es gran preboste de Prisa llamó a la Vicepresidenta y le espetó: “¡Os vais a enterar!. Imagino que ambos sabían que si seguían así, Prisa estaba kaputt, pero que iba a destinar sus últimas fuerzas a aplastar al gobierno.
Marivice, que no es nada simpática, pero que tampoco tiene un pelo de tonta hizo dar marcha atrás con lo de la TDT de pago, pero me da la impresión de que ya no tiene confianza con los de Prisa. Son especialistas en esperar el momento oportuno para soltar el petardo y llevarse por delante lo que haga falta. En este caso, se llevarían al gobierno, con lo que necesita contentarlos de otra forma.
Y la solución es brillante: Quita la publicidad de Televisión Española (más tarta publicitaria para Cuatro y La Sexta, sus amigos), decide que lo pague Telefónica (la castiga por no obedecer cuando ordenó que compraran Sogecable por lo que le pedían, lo que pone a Prisa) y, lo que es mejor todavía, se queda con El Arma para desactivar todas las críticas de los medios masivos: una televisión que todos querrán ver a poco se tengan un programa bueno. ¡Ojo, que si eres malo te contraprogramo y te quedas sin audiencia!
P'a mi que les ha salido de churro

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