Esta semana se va a celebrar el Debate del Estado de la Nación. Me encantaría estar ilusionado esperando la promesa de adopción de varias medidas para intentar salir del pozo económico en menos tiempo del que sería deseable. Pero me temo que eso no va a ser así. Es más, me temo que las cosas van a ir a peor, que las medidas que nos van a anunciar versarán sobre nuevos aumentos del gasto improductivo, como el
incremento del periodo de recepción del subsidio por desempleo (el último que lo redujo fue González) o, peor aún, la creación una renta mínima personal a percibir por todo el mundo por el hecho de estar vivo (sería terrorífico, una especie de PER sin requisito previo de jornales mínimos) y sobre algún aumento de los impuestos a alguno de sus grupos favoritos (es inevitable alguna medida populista tipo “ya está bien de la crisis la paguen los trabajadores y que los ricos no la sufran ni arrimen el hombro para combatirla”, a pesar de que muchos sabemos que los ricos de verdad no pagan impuestos gracias a inventos como el capital riesgo o las sociedades de inversión, que los llamados ricos que los pagan son simples clases medias).
Uno de los mensajes con que nos inundan afirma que se están tomando innumerables medidas contra la crisis, cuando en realidad todas las tomadas son aumento del gasto improductivo como el pastón a los ayuntamientos para hacer obras no presupuestadas, no urgentes y no necesarias, con contratación temporal e igualmente temporal disminución de la tasa de paro, los improvisados y famosos cuatrocientos euros para cada español (debió salirle de su curso de primero de progre, que incluía “los cuatrocientos golpes de Truffaut”, así todoseguido), la oposición a la reforma del marco laboral, el aumento del fondo de garantía de depósitos hasta los cien mil euros por depositante y las bizarras negativas a abaratar el despido (¡que ya es gratis! ¡que no te enteras! ¡que el treinta por ciento del empleo es por plazo!).
Además de esas cosillas, que yo recuerde (avisadme si me olvido de algo) las únicas medidas que han tomado y que pueden llamarse estrictamente medidas dinamizadoras son el otorgamiento del aval del estado a las emisiones de deuda de la banca, la línea de créditos ICO para las PYMES, el Fondo de adquisición de activos, el plan VIVE para el automóvil y el plan de ahorro energético. Veamos una por una:
El plan de ahorro energetico consiste esencialmente en la paulatina desaparición de las bombillas incandescentes por otras ecológicas de bajo consumo y en el impulso a las energías renovables. Nos iban a regalar una bombillita a cada persona. Empezaron comprándo millones de bombillitas en China, lo que representó poco impulso a la industria española. Siguieron con la utilización de Zaragoza como primera ciudad en pruebas inundando las oficinas de correos (hay que recogerlas en correos) con medio millón de bombillas chinas, y un mes después, sólo nueve ciudadanos habían ido a recogerlas. No he vuelto a saber más del tema, y ni siquiera sé si a mi se me ha adjudicado alguna. A las renovables les han bajado las subvenciones por insostenibles y están como mohinas.
El plan VIVE para el sector del automóvil es tan estupendo que mas de cincuenta mil personas han hecho uso de él. Teniendo en cuenta de que hablamos de un mínimo de millón y medio de vehículos vendidos, no parece que su éxito haya sido arrollador.
No he tenido noticia de que el fondo de adquisición de activos haya hecho algo, pero parece ser que el exceso de requisitos que se exigían ha impedido su utilización por parte de la banca.
La línea de créditos ICO para las PYMES tenía un problema de base: el ICO no tiene oficinas para gestionarlo, por lo que hubo que acudir las entidades privadas para ello. Para que hicieran el esfuerzo, podían quedarse con una parte de los intereses de los créditos por su gestión, per también tenían que asumir la mitad del riesgo. La consecuencia es que para que la banca conceda uno de esos créditos ICO, pide la misma solvencia que si fuera un crédito propio (porque tiene que comerse la mitad del impago), así que cuando encuentra una PYME solvente, es la propia entidad la que le da el crédito y así se queda con todos los rendimientos. Podía haberse hecho mejor, por ejemplo haciendo que asumieran un riesgo mucho menor o mucho más lucrativo, con lo que podrían conceder créditos a empresas no tan absolutamente solventes (si se quedaran con un uno por ciento de comisión y asumieran un cinco por ciento del riesgo, tendrían un veinte por ciento de rentabilidad sobre riesgo, podría serles interesante)
Finalmente, la medida que más éxito ha tenido para dinamizar el crédito y conseguir efectivo para las entidades de crédito ha sido la del aval del estado para su deuda. Se la compran unos a otros emitidas conforme a su rating, pero con la solvencia del estado español. Con ella se van a descontarla al Banco Central Europeo, que les cobra menos interés del que reciben, con lo que, en lugar de aumentar el crédito a las empresas, se limitan a obtener beneficios financieros.
Todo muy rico, oiga. A ver si al menos se comprometen a que las administraciones públicas pagen lo que deben en el plazo acordado, que manda pelotas.
P.S.: En cualquier caso, las cosas están cambiando. Hoy en El País, Peridis dibujaba a ZP, de mago con varita gritando “¿Qué se debe compañeros? ¡Que yo pago!”, mientras la ministra de Economía decía “Tenemos lo que haga falta. Hasta que reviente la hucha”. Romeu añadía un palo más, Miguelito denuncia que “los expertos que no vieron venir la crisis, ahora ven su final”, y su amigo se pregunta “Tupendo. ¿Pero aún están en nómina?”
incremento del periodo de recepción del subsidio por desempleo (el último que lo redujo fue González) o, peor aún, la creación una renta mínima personal a percibir por todo el mundo por el hecho de estar vivo (sería terrorífico, una especie de PER sin requisito previo de jornales mínimos) y sobre algún aumento de los impuestos a alguno de sus grupos favoritos (es inevitable alguna medida populista tipo “ya está bien de la crisis la paguen los trabajadores y que los ricos no la sufran ni arrimen el hombro para combatirla”, a pesar de que muchos sabemos que los ricos de verdad no pagan impuestos gracias a inventos como el capital riesgo o las sociedades de inversión, que los llamados ricos que los pagan son simples clases medias).Uno de los mensajes con que nos inundan afirma que se están tomando innumerables medidas contra la crisis, cuando en realidad todas las tomadas son aumento del gasto improductivo como el pastón a los ayuntamientos para hacer obras no presupuestadas, no urgentes y no necesarias, con contratación temporal e igualmente temporal disminución de la tasa de paro, los improvisados y famosos cuatrocientos euros para cada español (debió salirle de su curso de primero de progre, que incluía “los cuatrocientos golpes de Truffaut”, así todoseguido), la oposición a la reforma del marco laboral, el aumento del fondo de garantía de depósitos hasta los cien mil euros por depositante y las bizarras negativas a abaratar el despido (¡que ya es gratis! ¡que no te enteras! ¡que el treinta por ciento del empleo es por plazo!).
Además de esas cosillas, que yo recuerde (avisadme si me olvido de algo) las únicas medidas que han tomado y que pueden llamarse estrictamente medidas dinamizadoras son el otorgamiento del aval del estado a las emisiones de deuda de la banca, la línea de créditos ICO para las PYMES, el Fondo de adquisición de activos, el plan VIVE para el automóvil y el plan de ahorro energético. Veamos una por una:
El plan de ahorro energetico consiste esencialmente en la paulatina desaparición de las bombillas incandescentes por otras ecológicas de bajo consumo y en el impulso a las energías renovables. Nos iban a regalar una bombillita a cada persona. Empezaron comprándo millones de bombillitas en China, lo que representó poco impulso a la industria española. Siguieron con la utilización de Zaragoza como primera ciudad en pruebas inundando las oficinas de correos (hay que recogerlas en correos) con medio millón de bombillas chinas, y un mes después, sólo nueve ciudadanos habían ido a recogerlas. No he vuelto a saber más del tema, y ni siquiera sé si a mi se me ha adjudicado alguna. A las renovables les han bajado las subvenciones por insostenibles y están como mohinas.
El plan VIVE para el sector del automóvil es tan estupendo que mas de cincuenta mil personas han hecho uso de él. Teniendo en cuenta de que hablamos de un mínimo de millón y medio de vehículos vendidos, no parece que su éxito haya sido arrollador.
No he tenido noticia de que el fondo de adquisición de activos haya hecho algo, pero parece ser que el exceso de requisitos que se exigían ha impedido su utilización por parte de la banca.
La línea de créditos ICO para las PYMES tenía un problema de base: el ICO no tiene oficinas para gestionarlo, por lo que hubo que acudir las entidades privadas para ello. Para que hicieran el esfuerzo, podían quedarse con una parte de los intereses de los créditos por su gestión, per también tenían que asumir la mitad del riesgo. La consecuencia es que para que la banca conceda uno de esos créditos ICO, pide la misma solvencia que si fuera un crédito propio (porque tiene que comerse la mitad del impago), así que cuando encuentra una PYME solvente, es la propia entidad la que le da el crédito y así se queda con todos los rendimientos. Podía haberse hecho mejor, por ejemplo haciendo que asumieran un riesgo mucho menor o mucho más lucrativo, con lo que podrían conceder créditos a empresas no tan absolutamente solventes (si se quedaran con un uno por ciento de comisión y asumieran un cinco por ciento del riesgo, tendrían un veinte por ciento de rentabilidad sobre riesgo, podría serles interesante)Finalmente, la medida que más éxito ha tenido para dinamizar el crédito y conseguir efectivo para las entidades de crédito ha sido la del aval del estado para su deuda. Se la compran unos a otros emitidas conforme a su rating, pero con la solvencia del estado español. Con ella se van a descontarla al Banco Central Europeo, que les cobra menos interés del que reciben, con lo que, en lugar de aumentar el crédito a las empresas, se limitan a obtener beneficios financieros.
Todo muy rico, oiga. A ver si al menos se comprometen a que las administraciones públicas pagen lo que deben en el plazo acordado, que manda pelotas.
P.S.: En cualquier caso, las cosas están cambiando. Hoy en El País, Peridis dibujaba a ZP, de mago con varita gritando “¿Qué se debe compañeros? ¡Que yo pago!”, mientras la ministra de Economía decía “Tenemos lo que haga falta. Hasta que reviente la hucha”. Romeu añadía un palo más, Miguelito denuncia que “los expertos que no vieron venir la crisis, ahora ven su final”, y su amigo se pregunta “Tupendo. ¿Pero aún están en nómina?”

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